Wellcome to the Social Security
Relato: primera experiencia como usuaria de la seguridad social española.
Problema: ciudadana mal acostumbrada por compañías privadas que tienen que captar al cliente, por lo menos al principio.
Sucesos: matutinos. Llegada al centro de salud. 12:45 am. Un mostrador. Modesta cola. Espero. 12:48. Me atienden.
-Buenos días.
-Buenos días.
-Vengo a que me asignen un médico de cabecera.
-¿No tiene?
-No por eso vengo a que me lo asignen.
-En esa puerta.
Me dirijo hacia "la" puerta. Está abierta. Dentro, una señora hablando por teléfono. Espero. Me mira y me sonríe.
-Pues eso que te cuento, niña -la señora le habla al auricular mientras se mira las uñas. Por supuesto, no cuelga.
-Buenos días -digo.
Sonríe igual. No cuelga. Mira sus uñas.
13:00. Cuelga.
-¿Sí? -pregunta.
-Vengo a que me asignen un médico de cabecera.
-¿No tiene?
-No.
-¡Ah! -contesta-. Eso a las dos.
-¿A las dos? ¿Ese es el horario?
-No, es cuando viene la que le asigna el médico. Viene a las dos.
-Pero, ¿es ese el horario?, ¿de dos a...?
-No, es que se han cambiado los turnos y por eso viene a las dos.
-Entonces, ¿los médicos se asignan a partir de las dos?
-No, eso hoy. Mañana es por la mañana.
-¿Los miércoles por la tarde y los jueves por la mañana?
-No. Es que eso depende.
-¿Depende de qué?
-De los turnos.
-¿Y cómo son los turnos?
-No, es que se han cambiado.
-Vale. Y ahora, ¿cómo son?
-No, si son las compañeras, que hablaron ayer por teléfono y se han cambiado.
13:02. Me impaciento.
-¿Ellas se han cambiado porque han hablado por teléfono y por eso es a partir de las dos?
-Bueno, quien dice las dos dice las dos y cinco.
Me impaciento, más.
-¿Quiere decir que la atención a los usuarios del centro depende de lo que hablen las compañeras por teléfono?
-Eso depende de los turnos.
Me resigno.
-Y... ¿nadie puede asignarme un médico en su lugar?
-No, no... Pero vamos, que son ya la una y que viene a las dos.
Creo que la señora sugiere que espere una hora a que venga la encargada. Presumo que la señora del teléfono presume que yo tengo tan pocas cosas que hacer como ella. Se toca el pelo.
-¿De dos a qué? -pregunto de nuevo.
-De dos a ocho. Dos, dos y cinco. Pero que ya son la una -se mira las uñas.
13:10. Si hubiera tenido que cerrar la puerta a continuación vendría un portazo. Abandono el centro de salud. ¿Cuánto me costará al mes un seguro privado?
