Todo lo de ti, es blanco.

Se transparenta en tus ojos
la claridad, que te aparta
de ser igual que los otros:
los que ignoran si han nacido,
y que viven, sin anhelos,
entorpeciendo a la brisa.

Todo lo de ti, es limpio.

Vuelves a andar los caminos
donde crees que se encuentran
las razones del cariño.
Hasta cuando se ha quebrado,
por los huecos del destino,
vienes, y me recuperas.

Todo lo de ti, es claro.

Si has de irte, siempre dejas,
en las piedras del camino,
un rastro, con uvas nuevas.
Por si quisiera encontrarte,
para que yo siempre pueda.
Bebiéndonos, libres, ambos.

Todo lo de ti, sincero.

Cuando recitas mi nombre,
tú me dices, que soy una,

pues de ti todo me llama,
y, de ti, todo es sencillo.
Y, cuando tomas mi mano,
todo lo de mí, lo mismo.

Constantin Brancusi. The Muse

(A los que nos hacen mejores,
sólo siendo)