¿Eres capaz de tomar esta decisión y creer que así lo has hecho, de aquí hacia siempre? ¿A no engañarte guardando una vela apagada? ¿Te atreves a salir al desierto sin volverte a mirar atrás, sorbiendo sangre fría de cebolla amarga por única posibilidad? ¿Y
a vivir en un cuarto, cerrado y abierto, con sólo una ventana? ¿A alimentarte de aceite y sal, después de recoger el trigo, pero sólo el que has sembrado? ¿Recorrerías el campo, cruzando llano, subiendo monte, para encontrar el sendero hasta este umbral, sin entrar dentro? ¿Te comprometes a no prestar tus sueños, a no empapucharlos de agua sucia, a resguardarlos del terremoto y lavarlos sólo con lluvia?
¿Estarías dispuesto a descontar, una a una, las estrellas que se vean desde la cima? ¿A no bajar jamás? ¿A llorar con la tristeza? ¿A quedarte callado ante el silencio? ¿A no entrar en los recintos marcados con tinta china o puertas blancas?
¿Podrás soportar el escociente agujeo, la tentación de cambiar lo que es claro, con artes de magia, en lugar de respetar la libertad, los ritmos, rigurosos, de cada minúscula partícula de mi cuerpo?
sólo, crecer.

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