Aguas rotas en tumultuosas corrientes de arrepentimiento extemporáneo. Torpe. Vacío.

Septiembre, y han pasado las edades del perdón. Las casas donde vivieron se muestran huecas, como bocas disecadas. Como astillas de roble clavadas. Ojos desollados, muertos, hueros.

Descienden a campos yermos riadas amarillentas. Palabras unidas por espacios silentes. Hambre y fantasmas.

Discursos vanos tocados de olvido. No sirven a nada. A ninguna razón. A ninguna cosecha.

Jean-François Millet, El Angelus

(A los que quieren llegar,
y nunca llegan)